Para la noche...


Tras la frontera
de la piel y la razón,
sigue vivo lo vivido.

Emigraron las palomas
de tu patio
y la ochava me olvidó.

Fueron las manos del tiempo
que saquearon los recuerdos,
pero queda tu perfume
más acá de la frontera
de la noche y de mi piel.

Mariel

Hasta que no exista el nunca...


En este extraño universo, en este espejo perpetuo que nos replica una y otra vez, infinitas veces.
En este universo fascinante en el que todo tiene mínimas variables que se combinan mágicamente, creando todo y transformando todo.
En este universo de fantasía y de apariencias.
En esta turbulenta sucesión de los siglos en una danza majestuosa e ininterrumpida...
Aquí y allá, en cada punto y en cada lejana sinfonía del silencio...

En este holograma de hologramas, en esta interminable sucesión de voces y suspiros, de cantos y lamentos, ellas aún siguen bailando, siguen riendo… 

Y lo harán siempre hasta que ya no exista el nunca. Por toda la eternidad...

Mis tiempos...


Sólo un día y mis cabellos y mis manos se resecan de nostalgia.
Mi piel toda. Los ojos te retienen, obstinados y mis labios con tus labios se han quedado.
Mis silencios y tus palabras.
Tus miradas y mis rubores...

Un día, unas horas, diez segundos...

No importa el tiempo. No importa lo que no existe.
No me rigen las agujas del reloj ni sus infinitos granos de arena de un lado u otro del botellón.
Sólo los abrazos que no tengo. Los besos que no me besan. El aliento que me falta.

El sueño se demora y las lágrimas se acercan al precipicio de estos ojos.
Si tan sólo me durmiera cuando lo ruego, me amarías cuando quisieras!

Y cuando toda yo ya desfallezco, cuando pareciera rendirme sin remedio a la tristeza, cuando la almohada se apresta a ahogarme en su blandura, te acuestas junto a mí y tus manos me recorren en mil sueños y tus brazos me cobijan desde adentro. Y estás aquí aún no estando. Como nunca, como siempre...

Y los abúlicos relojes siguen su camino, petulantes y cínicos.
No me importa el tiempo. No me importa lo que no existe.
No me rigen las agujas de un reloj.
Me gobiernan tus presencias y tus ausencias, como si de los ciclos eternos de la luna se tratara.
Mis tiempos están marcados por la cadencia de tus pasos en la vereda cuando llegas y en mi alma cuando te vas...


De una ida a esta vuelta...


Con el vaivén de un péndulo desbocado
me deslizo por las horas ciertas,
por los minutos inciertos.
Por las calles viscosas,
por mis sueños golosos.
Por la vida, indecisa perpetua.
Como infinito estribillo
de mi canción...

Voy y vuelvo.
Paso y sigo.
Subo y bajo.
Río y lloro...
Entro y salgo.

Me asomo apenas,
me oculto entera...
Como tímida luna,
fugada, escondida.
Que se muestra
y se diluye...

Corro y descorro
senderos de cielo
como nube frágil
volando hacia el norte
con la brisa del sur,
correteando los campos
abrazada de sol.
Que se esconde en tus jardines
en mil noches aromadas.

Que me voy y me voy...

Pero siempre vuelvo...

Mariel

en mi regazo...


Como libro que descansa en mi regazo.
Como mil hojas en blanco que se escriben delante de mis ojos.
Como páginas marcadas por alguna razón que no recuerdo.
Como la blanca palidez de la luna asomando tímidamente por el alféizar de mi ventana.
Como infinitas palabras que se dibujan letra por letra.
Como extraña enciclopedia de mis entrañas.
Como álbum colmado de fotos amarillas y de las aún apenas esbozadas en blanco sobre blanco.

Como libro que descansa en el regazo de mis días.
Como libro que me lee mis historias en silencio en las noches silenciosas.
Como libro que me susurra los infinitos caminos del día mientras creo pensar en otras cosas.

Como libro que de todo sabe sin saber de nada es mi vida...

Defensa de la alegría (de la inocencia)


Voy a cometer una especie de herejía, posiblemente...
Aquí publico la hermosa poesía de Mario Benedetti, "Defender la alegría" pero me atrevo a pedirles que donde dice "alegría", lean "inocencia"...
Creo que se puede leer perfectamente bien, también. Sin dudas mérito del gran Mario, por supuesto.
Hoy yo quería referirme justamente a mi personal defensa de la inocencia y me vino a la memoria este poema y encontré que decía de la alegría lo que yo quería expresar sobre la inocencia...
Les pido disculpas nuevamente y ya les dejo la poesía (y les pido hagan el ejercicio de hacer el reemplazo)

.. .. .. .. .. .. ..

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

Mario Benedetti

De cargas y de caminos...


Cada día es un último día. Cada momento es un último momento. Es el instante que esperé, que construí durante tanto tiempo, durante tanta vida. Es la oportunidad de dejar al fin de acarrear las cargas del pasado.

El camino ha sido muy largo, demasiado tal vez.
Pero en este mundo lleno de límites y condicionantes, de ataduras concretas o subjetivas. 
Del bien y del mal mimetizados, amontonados, pisoteados, transformados en odios y amores enfermizos...todo termina. 
En este mundo siempre y para todo, hay un final…
Lo vivido siempre irá conmigo pero sin culpas ni remordimientos. 
Desde hoy, desde ahora así será. 
Como fue siempre, aunque jamás antes lo supe...

No hay otra manera de seguir este camino...
No hay otra manera de llegar hasta el final...

Virtudes y defectos de un espejo...



Creo que el espejo no refleja mi imagen real.
Pienso que lo que veo allí es lo que el espejo ve en mí. Lo que percibe de mí realidad, de mi estado anímico del momento y no una copia exacta poro por poro. En todo caso es una imitación de mí misma, la que ya es pasado en el mismo instante en que lo veo. 
Quien me imita de aquel lado del cristal siempre va detrás de mis movimientos, de mis gestos, sentimientos y pensamientos. Nunca va adelante. Nunca antes que los míos...

Pero debo confesar que para un uso rutinario, de sentido utilitario si quiere, un espejo cumple con su función con bastante corrección. 
Satisfactoriamente, se puede decir... 

El tema es cuando se quiere profundizar en su verdadera esencia...



Caminante...


No es suficiente caminar, ni saber hacia dónde se va...
Antes que nada hay que saber caminar... :)

Anónimos...


Acorazados y torpes.
Mutilados.

Frágiles y efímeras
estatuas de sal.

Ciegos. Aferrados
a un inquieto pasamanos,
van dormidos, susurrantes.
Anhelan la sorpresa
que devuelva la cordura,
que les grite que la vida
no es un túnel de cemento
ni una torre de cristal.

Y allí van los corazones,
en ayunas. Vacilantes.
Cabalgando a cada paso
sobre el frío pavimento.
Con la fe tan resignada,
con la risa masacrada.

Con el traje de costumbre.

Mariel

El arcón de cristal...


Mucho se ha hablado de los espejos. 
Muchos han hablado de los espejos y de sus reales o imaginarias propiedades. De sus propiedades casi mágicas o poéticas...

Los espejos son un gran reservorio de imágenes y de realidades desconocidas o que nos pasan desapercibidas. Son como una suerte de arcón de cristal repleto de fotos del pasado o incluso de algún futuro próximo o lejano...
Fotos de hechos que recordamos perfectamente o que quedaron sepultados en el olvido más cruel. 
Fotos que aún no se han tomado y que sólo nosotros somos capaces de ver. Solamente nosotros tenemos el derecho de ver...

Es que los espejos guardan mi (nuestra) imagen esencial. La eterna y la que cada día y todas las mañanas es absolutamente diferente, aunque ante nuestros ojos pueda parecer la misma. Inamovible. 
Jamás soy la misma de un día para el otro. Ni siquiera, de un minuto a otro. 
Soy (somos) como una planta fotografiada durante días y cuyo crecimiento y cambios sólo podemos apreciar al reproducir las imágenes de manera acelerada.

El espejo guarda todo lo que sucede a mi alrededor o cuando estoy ausente. Cuando me presento delante de él la próxima vez baña mi cuerpo y mi espíritu con todo lo bueno, lo real e irreal, lo mágico y los extraños seres que pululan en mi mente, en mis recuerdos, en mis fantasías y en ese futuro que desconozco y que él se empeña en mostrarme simbólicamente. 

Todo está allí para mí. Para todos los que lo quieran ver…

"estoy bien"


♪ ♫ ♪ ♫ ♪

(...)
¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Cuando la mentira es la verdad.
(...)

 ♪ ♫ ♪ ♫ ♪

Sin palabras...

Qué decir, no?  =)

Rodeada de horizontes...


No soy muy rápida andando mis caminos. No soy de ir recto ni apurada. Por el contrario, suelo detenerme o aminorar la marcha para ver, oír, sentir de todas las formas posibles. 
En realidad esto no me asegura en absoluto estar totalmente atenta a lo que veo o a lo que sucede a mi alrededor o delante de mí. Es que si bien trato de observar con todos mis sentidos para no perder detalles, inevitablemente algo capta mi atención más que otras cosas y a partir de allí inicio uno de mis vuelos hacia cualquier parte, hacia pensamientos abstractos e irreales. Tan absurdos como posibles. 
Creo que me perdería lo más hermoso e interesante de la vida si no lo hiciera así. 
Me gusta observar qué es lo que hay a ambos lados del camino porque creo que eso no es perder el tiempo ni significa que me desvíe de mis objetivos. Siento que se me amplía el panorama, el horizonte se hace más generoso y rico. En definitiva, creo que eso es lo que me permite saber si voy bien o si debo hacer alguna corrección en el rumbo…
Si bien me siento una mujer de esta época, sé que este tipo de cosas, esta manera de ver el mundo que me rodea puede decirse que es de otros tiempos. De aquellas épocas en que la vida era más reposada y permitía la contemplación y el vuelo libre y sin presiones de la imaginación y de los sentidos...
A veces tengo el pleno convencimiento de que lo disfruto tanto porque lo traigo incorporado en mi memoria ancestral. Que alguna vez tuve este tipo de vida y sobre todo, esta manera de contemplarla. Y que lo gocé tanto como lo gozo hoy...

Pequeño viaje hacia mí misma...


Y si me dejo estar sin guiar mis pensamientos? Sin ordenarle a cualquiera de mis músculos que hagan esto o dejen de hacer aquello.
Y si simplemente permito que me transporte la brisa o la tenue musiquita de las flores de los jardines?
Y si me pierdo por los infinitos caminos de mis sueños o me doy permiso para olvidar las rutinas y desechar aquellos viejos dolores nuevos?
Y si finalmente soy?
Y si me quedo así, desnuda de ajenidades, esperándote?
Y si te amo un poco más que lo que ya te amo?
Y si...

Amor...

Viceversa...


Hoy estoy (como siempre)
en la esquina de este barrio
de esta vieja ciudad del sur
que suele soñar despierta
y duerme siesta los domingos.

Cuando ella está invernada
quisiera abrir mis venas
y que me beba a sorbos.

Pero hace tanto tiempo
que andamos desfasados
que ya casi no recuerdo
los secretos compartidos.

Ella se dice Buenos Aires
y yo apenas viceversa.

Mariel

Lejana mente...


Allá están mis pensamientos, mis fantasías más perfectas. Y las otras también…
Allá, muy lejos. 
Entre la neblina y el horizonte perdido. 
Me esperan. Me llaman…

No sé cuánto habré de demorar, pero los volveré a pensar, a imaginar, a fantasear. 
Y en ese instante, en ese preciso instante volveré a ser yo: la impredecible, la lejana… 
La auténtica.

Una sonrisa, por favor...


Inocencia...


La inocencia no tiene edad.
No es algo que podamos perder porque no la ganamos en ninguna parte, en ninguna competencia.
No nos la pueden robar por más que nos violenten con la fuerza o con la maldad.
La inocencia y la candidez son una forma de amar la vida, de vivirla.
Es una actitud.
Un deseo de ser...

Mujer hamaca...



Las hamacas se parecen mucho a mi cabeza.
De todo lo que conozco, pocas cosas pueden describir mejor mis pensamientos y fantasías.
La hamaca es como yo: Un ir y venir constante. Un elevarme lo más posible hacia el cielo (hacia todos los cielos, reales o imaginarios) Y luego descender a la realidad lisa y llana para volver a impulsarme hacia las alturas..
Por eso y por el recuerdo en la piel de la dulce infancia en la plaza, cada vez que tengo la oportunidad no puedo resistir la tentación de subirme a una y empezar a volar en cuerpo y alma. En ese vaivén mágico, me abstraigo del mundo por unos minutos...

Cartas amarillas...


Las cartas de amor que guardamos durante años, si sabemos metabolizar los sentimientos, no son un triste recordatorio de lo que ya no es.

Cada mañana salen por la ventana de nuestro cuarto a volar montadas en la brisa fresca de las primeras horas. Tienen alas de palabras y mil plumas de letras blandas…

No es el tiempo el que las tiñe de amarillo. Mucho menos aún el olvido. Es el sol tierno del alba y la dulce memoria sobre nuestra piel…

Melodías...


Las más hermosas melodías de mi vida son las que me enseñas cada día.
Las que hacemos juntos…

Sin palabras...


La mayoría de las veces, al amor le sobran las palabras...
Algunas veces más que otras...

fuerte fuerte...


Nunca dejes de cerrar muy fuerte tus ojitos. De vez en cuando, cada tanto.
Cuando lo que veas no te permita sonreír.
Cuando la luz te dañe, cuando las sombras te asusten.
No dejes de cerrarlos bien fuerte alguna vez para soñar despierta, para hablar con las muñecas, para bailar tus pequeñas y dulces melodías. Para pensar en nada pensando en todo. Para imaginar que vuelas tan alto que tus piecitos pueden treparse a los inalcanzables zapatos de tacón de mamá.
Para ver las sonrisas que aún no te han regalado. Para sonreír hoy a quienes sonreirás mañana.
Cierra bien fuertes esos tiernos ojitos para escuchar tus propias palabras y tu corazón y tus pequeños duendes...

Ah! Y cierra los ojitos fuerte fuerte para que no te entre ningún pelito...

Sensaciones...

El aire salado y el murmullo de las olas.
La espuma blanca sugiriendo el rumbo, dibujándolo brevemente. Como sin querer.
La arena mojada que talla el efímero camino recorrido...
El horizonte sin fin...
El viento en mis mejillas...
El paso seguro...

La inequívoca sensación de libertad…

bla bla bla...


un dios
un hombre
un mismo destino
son sombras esquivas
que nublan la vida.

un mes
un día
un poco de nada
la mueca es guiño
o un gesto cansado.

no hay agua en la arena
no hay risa ni pena
ni amor en las venas
ni hay balas perdidas.

no hay verdades completas
ni mentiras a medias
no hay lealtades ni honores
ni justicia ni edén

el bien
el mal
el dueño del circo
la cruz
la metralla
el trigo cautivo

un fusil que dispara
es un ticket de caja
la salud la poesía
son un bien de mercado.

alá
jehová
son meras palabras
espejismos del miedo
cristo en celuloide
y momo en el baile

la bala
un misil
un barril de petróleo
una onza de opio
una mesa sin pan

no hay dios
no hay hombre
hay héroes de lata
hay sangre barata
hay hambre y hay ratas

el bien
el mal
el dueño del circo
la cruz
la metralla
y el trigo cautivo

Mariel

NOTA: Esta poesía es un experimento que hice hace un tiempo. Estaba tarareando mentalmente la canción "Aguas de março" y de pronto empezaron a aparecer en mi mente algunas palabras que no tenían nada que ver con la letra de la canción. Seguí jugando con eso y finalmente salió esto. No sé si es bueno, malo o si tiene algún valor, pero me gustó hacerla.
No tiene ninguna puntuación porque eso grafica la manera en que la hice, a como saliera...
Espero que les haya gustado...

Piel...


Tierra arada a cuchillo.
Papel resquebrajado.
Historia sin voz.

Evangelio profano
de glorias y miserias.
De amores,
lutos
y olvidos.

Del adiós.

Mariel

Recuerdos de ausencias...


Cada vez que mi piel te recuerda durante las grises divagaciones de mil soledades cotidianas, o cuando te alcanza a vislumbrar apenas entre los murmullos opacos y secretos de mis sueños, te busca, te llama. Te espera...

En esos momentos taciturnos, casi desconsolados, mi piel es como un frágil pétalo, un papel en blanco, una danza de arena alzándose en leve vuelo por sobre las dunas de mi cuerpo mientras tú no estás, mientras no te tengo, mientras duele tu ausencia…

Mujer...


Mujer de la bruma, de los cielos ocultos, de los sueños esparcidos en los mil senderos de la memoria. Emergida de algún espejo quebrado, de alguna garúa de otoño, de aquel horizonte herido de desesperanza. Hembra de los infinitos deseos elevados al universo, desnuda de amores eternos. Tatuaje voluptuoso y leve que el tiempo difumina de la piel de los solitarios. Beso de la neblina. Caricia tierna. Vientre anhelante…

Mujer de la bruma…

Mujer…

Cuestión de vida o de minutos...


Yo diría mejor que vivamos la vida como si no existieran los minutos.
Como si el tiempo fuera sólo una circunstancia y no una medida. Como si fuera algo que está para ser usado cuando nos es útil de alguna forma, pero que para vivir podemos desechar...
Vivamos la vida sin preocuparnos más de lo imprescindible por el tiempo...
Vivámosla sabiendo que el tiempo es algo tan inasible como irreal, imaginario, ilusorio...