Se ha ido de mí...



Hoy mi alma me ha abandonado, me ha dejado tan seca y ausente.
Se fue de ronda mi espíritu por las tangenciales luciérnagas de la luna, por las lejanas reminiscencias de alguna estrella ya difunta...
Se ha ido de mí.
Se ha fugado sin mirar atrás para no ver mi cuerpo arrinconado.
Para no imaginar el salitre ardiente de mis lágrimas...
Para no atravesar las amargas brumas de mis fantasmas.
Para preservar de mí misma la alegría por la vida, la ilusión de la mañana, la emoción de cada incertidumbre, la dulce inconciencia de mis pequeños desvaríos...

Se ha ido de mí...
Se ha fugado...

Y en la quietud del corazón, palpitan silenciosos mis temores...

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